Compendio de historia del comunismo

Deja un comentario

9 de marzo de 2014 por difundimos

La sinóloga Julia Lovell reseña en las páginas de The Guardian el compendio titulado The Oxford Handbook of the History of Communism  (Oxford UP). Cierto es que su especialización le hace insistir más sobre el caso chino, pero ello no es óbice para que podamos valorar con ella la obra al completo. Dice así:

1

Escribir la historia del comunismo -una ideología que ha sido descritacomo “el más ambicioso intento de crear una organización mundial desde la expansión de la iglesia católica romana”- requiere una perspectiva global. Hasta ahora, muchos estudios anglosajones del comunismo se han centrado sobre todo en la Unión Soviética y en Europa, mientras que las experiencias de Asia, África y América Latina han tendido a entenderse como poco más que subproductos de una historia eurocéntrica.

Pero la geopolítica contemporánea exige reorientar estos enfoques más antiguos. A un cuarto de siglo desde la caída del comunismo en Europa y luego en la Unión Soviética, el Partido Comunista de China -aparentemente – continúa floreciendo. Bajo su dirección, China se ha convertido en una fuerza económica y política global. El PCChse ha reinventado, con extraordinario éxito, como un defensor de la economía de mercado, sin dejar de ser una organización secreta esencialmente leninista.

Dentro de diez años, la revolución comunista china habrá superado los 74 años de su hermano mayor soviético. Los líderes chinos sienten un orgullo nervioso ante esta perspectiva: las causas del colapso soviético en 1991 siguen siendo un tema de fascinante horror para los miembros anteriores y actuales del Politburó. Si el PCCh sobrevive más allá de este punto, los historiadores pueden llegar a ver a octubre de 1949, en lugar de octubre de 1917, como la revolución que cambió las reglas del juego del siglo XX.

The Oxford Handbook of the History of Communism asume este nuevo imperativo de entender el comunismo mundial como un fenómeno policéntrico (a menudo un deshauciado díscolo). Su editor, S.A. Smith, es él mismo impresionantemente cosmopolita, un experto en el comunismo soviçetico y chino, y casi todos los 36 ensayos del libro -escrito por un reparto internacional de académicos- son comparativos de alguna manera.

La recopilación ilumina no solo sobre los orígenes alemanes y bolcheviques de las políticas comunistas, sino sobre sus líderes; sobre la vida cotidiana y de las élites en los Estados comunistas; sobre las experiencias de los intelectuales, artistas, obreros y campesinos; y sobre su ascenso y caída globales. Smith y sus colegas mantienen un tono tranquilo, desapasionado sobre las trágicas complejidades del experimento comunista: que busca “evitar la condena moralizante, por un lado, y la apologética credulidad, por otro”. El comunismo, señala acertadamente Smith, cometió algunas de las atrocidades más aberrantes de la “era de la catástrofe” del siglo XX: “el terror de Stalin, la hambruna en China de 1959 a 1962 … el arrasador establecimiento de Pol Pot en Camboya”. Escribe que “los estados comunistas demandaron exigencias implacables a sus ciudadanos … explotaron cínicamente el idealismo y el coraje de millones de personas en todo el mundo que se esforzaban por crear un futuro mejor”. Sin embargo, algunos partidos comunistas, argumenta, también introdujeron el bienestar, la salud y unos beneficios no educativos disponibles en otras partes del mundo en desarrollo; ayudaron a la derrota del fascismo en Europa y Asia, e inspiraron los movimientos anticoloniales y las campañas contra el racismo. En Francia, el movimiento de liberación de las mujeres surgió en parte de uno de los varios y ruidosos grupúsculos maoístas del país.

Los ensayos reunidos en este Handbook asumen muchos de los rompecabezas de la historia comunista. Una interrogante importante en la evolución de los Estados comunistas es la contradicción entre sus rígidas doctrinas centralistas y la forma contingente en que a menudo evolucionaron sus política y gobierno. A pesar de la confianza retórica de su Manifiesto, Marx y Engels fueron famosamente vagos sobre la forma real que tendría un futuro sistema de gobierno comunista. Fue el inesperado y súbito éxito de los bolcheviques lo que que instaló al partido militarizado y conspirativo ¡de Lenin como modelo a seguir para otros aspirantes a revolucionarios. Sin embargo, el partido comunista soviético fue sorprendido por muchas de las realidades del poder: por las calamitosa situación de la política internacional y de la económica interna de la URSS en la década de 1920, y por la rápida aparición de nuevas burocracias y jerarquías en la sociedad revolucionaria.

2

En su animada pieza sobre los cultos al liderazgo comunista, Daniel Leese contrasta la aversión de Marx al culto de los individuos (“pelota… intolerable”) con la santificación de Stalin, de Mao y de la dinastía Kim. Y a pesar de los temores de la CIA en sentido contrario, nunca hubo un viable programa soviético para la dominación del mundo; la mayoría de los líderes de los partidos extranjeros que participaban en el Comintern ni siquiera hablaban ruso, la lingua franca de la organización.

Cinco ensayos fascinantes se centran en “momentos globales” del comunismo del siglo XX: 1919, 1936, 1956, 1968 y 1989. Somos testigos de la erosión del optimismo internacional a medida que la revolución rusa se agotaba en el monolítico poder bolchevique; de la barbarie del terror de Stalin y legitimación de la violencia del antifascismo internacional; de las ondas de choque que la desestalinización envió al resto del mundo comunista; del marxismo utópico y antiautoritario del 68; de la victoria del consumismo mundial en 1989 y el impacto de los eventos de ese año mucho más allá del mundo comunista. El gobierno del apartheid de Sudáfrica había defendido en parte su carácter represivo apelando a la amenaza del comunismo mundial; el levantamiento de la prohibición sobre el ANC y la liberación de Nelson Mandela, poco después de 1989, resonarían en toda África y más allá.

El resurgimiento contemporáneo de China representa una de las preguntas más intrigantes sobre el comunismo mundial: cómo explicar la capacidad del Partido Comunista de China de prosperar tras las crisis nacionales e internacionales de 1989. También hay una necesidad urgente de evaluar el poder global y el atractivo del maoísmo más allá de China, en tanto (mucho después de la muerte de Mao) ha disfrutado de una robusta vida en los desesperados movimientos revolucionarios de América del Sur, India y Nepal, sobre la base de las teorías de la lucha de clase y la guerra de guerrillas. En la India, el resurgido movimiento maoísta naxalita es considerado actualmente como la “más grave amenaza a la seguridad interna” del país.

3

 

El manual sugiere varias posibles respuestas. Sergey Radchenko sitúa la vitalidad contemporánea del PCCh en 1956: con la desestalinización y la afirmación de la independencia ideológica de China respecto de la Unión Soviética. Con la caída en desgracia de Stalin, Mao podía dar un paso adelante para convertirse en el rey-filósofo del comunismo internacional. Mark Harrison proporciona una explicación económica, no carente de sentido, para el éxito del PCCh. Tras la muerte de Mao, el partido llegó a un acuerdo con los empresarios y los agricultores más pobres, permitiéndoles una mayor libertad económica, mientras retenía los principales logros políticos. Y en todo este proceso de liberalización parcial, “el gobierno conservó la carta mayor, manteniendo un gran sector público y reteniendo la seguridad de los derechos de propiedad privada”.

Timothy Cheek analiza lúcidamente las características distintivas del maoísmo: su (en teoría) defensa populista de la “línea de las masas” en política; su énfasis en el campesinado (aunque el maoísmo explotó las poblaciones rurales de China para financiar el desarrollo industrial y nuclear -sin duda aún más despiadadamente de lo que lo hizo Stalin en la URSS); su promoción de la lucha guerrillera. “Aquellos que se han encontrado con circunstancias sociales intolerables, en las que los gobiernos locales reprimen violentamente a la oposición, han hallado convincente la estrategia militar maoísta -del Vietcong a los naxalitas”. Por esta razón, tal vez, los pensadores de izquierda contemporáneos -en China, en el oeste y en el mundo en desarrollo- aún “buscan en los escritos de Mao y herramientas vitales para luchar contra la injusticia de hoy”.

Sin embargo, el libro no es una oda a los logros del PCCh. China ha demostrado una agilidad económica notable en las últimas décadas; y en su vida privada, muchos ciudadanos chinos comunes disfrutan ahora de unas libertades inimaginables por sus homólogos soviéticos, incluso en los buenos tiempos de la perestroika. Pero las campañas políticas de masas fueron libradas en China de forma más despiadada que en la URSS. La censura maoísta de las artes politizó prácticamente cualquier esfuerzo creativo: los puritanos revolucionarios compararon el piano a un ataúd en el que “las notas repiqietean como los huesos de la burguesía”. Incluso el silencio o el retiro en la pintura o la caligrafía clásica podían ser condenados como contrarrevolucionario.

Pero la Unión Soviética puede haber tenido una ventaja sobre la China comunista en lo tocante a la calidad y cantidad de sus chistes políticos. En su ensayo sobre el privilegio soviético, Donald Filtzer cuenta una historia fabulosa sobre Brezhnev, tratando desesperadamente de impresionar a su madre mostrándole su limusina, su helicóptero y sus tres residencias palaciegas: “Dime, mamá”, le suplica, “¿qué te parece?” “Bueno”, duda ella, “está muy bien, Leonid. Pero, ¿y si vuelven los Rojos?”.

>> extraído de: http://clionauta.hypotheses.org/13783

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

APHU

18 de Julio 1825 apto.401 / Telefax 2401 4774 / HORARIOS: Miércoles y Viernes de 10.00 a 18.00 Hs. Skype: APHU.Uruguay

Asóciate a la APHU

Novedades por Whatsapp

Ingrese su correo electrónico para recibir las novedades de la APHU por email

Publica en la Revista

AHORA PUEDES PUBLICAR EN LA REVISTA DE LA ASOCIACIÓN

Ofrecemos a nuestros colegas (ya sean nacionales o extranjeros) la posibilidad de publicar artículos de investigación en nuestra REVISTA, la que cuenta con ISBN. Estos trabajos son revisados, previa publicación, por un comité de lectura compuesto por excelentes académicos del país. Por mas info click aquí

A %d blogueros les gusta esto: