Vivek Chibber: Marx y la teoría poscolonial

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27 de noviembre de 2013 por difundimos

De provocador (siendo suaves) se ha tildado el volumen que Vivek Chibber publicó el pasado marzo: Postcolonial Theory and the Specter of Capital (Verso). Con cierto retraso, nos hacemos eco de esta obra y de su autor, remitiendo para ello una de las amplias entrevistas que se le han hecho, en este caso la realizada por Jonah Birch en la revista Jacobin (hay otra posterior en Viewpoint a cargo de  Jason Farbman).

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Entre otras cosas, señala en Jacobin:

“Una maniobra típica de los teóricos poscoloniales es decir algo como esto: el marxismo se basa en categorías abstractas, universalizadoras. Pero, para que estas categorías tengan tracción, la realidad debe ser exactamente como las descripciones abstractas del capital, de los trabajadores, del Estado, etc. Pero, dicen los teóricos poscoloniales, la realidad es mucho más diversa. Los trabajadores visten ropajes coloridos; oran mientras se trabaja; los capitalistas consultan a los astrólogos -esto no se parece a nada de lo que Marx describe en El Capital. Por tanto, eso debe significar que las categorías del capital no son realmente aplicables en este caso. El argumento termina siendo el de que cualquier desviación de la realidad concreta respecto a las descripciones abstractas de la teoría es un problema para esa teoría. Pero esto es una tontería, más allá de las palabras: esto significa que no podemos tener una teoría. ¿Por qué debería importar si los capitalistas consultan a los astrólogos, siempre que se vean impulsados a obtener beneficios? Del mismo modo, no importa si los trabajadores oran en el taller mientras trabajan. Esto es todo lo que la teoría exige. No dice que las diferencias culturales desaparecerán, sino que dice que estas diferencias no son importantes para la difusión del capitalismo, siempre y cuando los agentes obedezcan las compulsiones que las estructuras capitalistas les fijan. Hago considerables esfuerzos para explicar esto en el libro”.

Y concluye:

“No creo que la teoría poscolonial esté en peligro de ser desplazada, al menos a corto plazo. Las tendencias académicas van y vienen, sin que ello dependa de la validez de sus afirmaciones ni del valor de sus propuestas, sino de su relación con el entorno social y político más amplio. La desorganización general del mundo del trabajo y de la izquierda, que es lo que creó las condiciones para que la teoría poscolonial floreciera, está todavía muy presente. Además, la teoría poscolonial cuenta ahora con al menos dos generaciones de académicos que han apostado toda su carrera a ella; tienen media docena de revistas dedicadas al asunto; hay un ejército de estudiantes de posgrado que siguen programas de investigación que provienen de ella. Sus intereses materiales están vinculados directamente al éxito de la teoría. Se la puede criticar todo lo que quieras, pero hasta que tengamos el tipo de movimientos que mantuvo a flote al marxismo en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, o a finales de los sessenta y principios de los setenta, no veremos un cambio. De hecho, lo que veremos es una respuesta muy rápida y feroz a las críticas que puedan surgir. Mi triste, pero -creo- realista pronóstico es que va a permanecer ahí durante mucho tiempo”.

No es de extrañar, pues, que esas ideas hayan sido criticadas por otros autores en el ciberespacio. Por ejemplo, por Chris Taylor:

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Cuando Jacobin publicó la polémica “marxista” de Vivek Chibber contra la teoría poscolonial, quise escribir un contrarréplica. De hecho, lo hice. Como marxista y poscolonialista, me sentí como si Chibber me obligara a tomar partido, cuando los dos bandos no son contrapuestos. Después de todo, Chibber tiene que hacer varios saltos lógicos para llevar a cabo su crítica de la teoría poscolonial; en la práctica, se lo tiene que inventar. El problema más obvio en el argumento de Chibber es la representatividad que él atribuye al colectivo de los Estudios Subalternos del Sur de Asia; para Chibber, personifican la teoría poscolonial en todo su esplendor antimarxista. El segundo problema obvio en el argumento de Chibber es su negativa a considerar como constitutivos de la teoría poscolonial a todos los pensadores marxistas anticoloniales cuyo trabajo fue fundamental, o que se incorporó con carácter retroactivo, en el canon postcolonial: George Padmore, Frantz Fanon, CLR James, Mao, Ho Chi Minh, Kwame Nkrumah, Amílcar Cabral, Walter Rodney … Chibber desconoce esta tradición.

En efecto, en Postcolonial Theory and the Specter of Capital relata los numerosos intentos de Robert Young por colocar esta tradición marxista en el centro de la teoría poscolonial, pero solo para descartarlos como “espectacularmente equivocados”. Young se equivoca porque “los Estudios Subalternos y, por extensión, la teoría poscolonial, se encuentran en conflicto con, o simplemente rechazan” lo que Chibber llama “socialismo anticolonial”. En otras palabras, tras haber presentado una sólida genealogía marxista de la teoría poscolonial, Chibber la rechaza porque los Estudios Subalternos son la teoría poscolonial, los Estudios Subalternos son antimarxistas y, por tanto, la teoría poscolonial no puede ser marxista. Así, Chibber se acerca a su objeto con unos términos establecidos que, de hecho, constituyen su objeto, y lo constituye de tal manera que el marxismo es siempre externo al mismo. Esto nos lleva al mayor problema, pero quizás menos obvio, en relación con el asalto marxista de Chibber a (lo que él llama) la teoría postcolonial: no se acerca a este conjunto de conocimientos de una manera excesivamente marxista. De hecho, no tengo muy claro si Chibber, a pesar de su injuriosa polémica contra los estudios poscoloniales antimarxistas, puede ser descrito realmente como un marxista. A nivel de método, Postcolonial Theory and the Specter of Capital es uno de los textos “marxistas” menos dialéctico y más plano que he leído en mucho tiempo”.

Estas contribuciones no son las únicas, ni mucho menos. Las hay de todo tipo, en un sentido u en otro, incluso intercesoras. En este último sentido, quizá tenga razón Axel Andersson en su reseña para Los Angeles Review of Books: “En una retorcida ironía final, es el propio término poscolonial de ‘orientalismo’ el que colonizará el lenguaje y la argumentación de Chibber, inscribiéndolo en una tradición cuya amplitud e importancia subestima”.

>> extraído de: http://clionauta.hypotheses.org/12464

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