Franco Moretti: historia y literatura del “burgués”

Deja un comentario

11 de septiembre de 2013 por difundimos

Franco Moretti, el gran iconoclasta de la crítica literaria, no es un autor que deje indiferentes a sus críticos, levanta incluso pasiones. Su propuesta sobre cómo leer la literatura (distant reading/lectura distante) tiene muchos adeptos, que invocan además los conocimientos y la perspicacia del autor en el terreno literario, tantos como detractores acumula por la aplicación de los métodos cuantitativos a objeto tan sensible. La creación del Stanford Literary Lab en 2010, cuya dirección asume, no ha hecho otra cosa que sumar en un lado y en otro, con las humanidades digitales como parte de la contienda.  Y, como era de esperar, ha vuelto a ocurrir en su último volumen, The Bourgeois: Between History and Literature (Verso), obra que se complementa con la recopilación de textos que rótula Distant Reading (Verso).

1

 

En esta ocasión, tenemos tres ejemplos, entre otros que vendrán. Si desean una reseña amplia, fundamentada y amable con Moretti, les remito a la que ha escrito McKenzie Wark para Los Angeles Review of Books, pero resulta excesiva para esta bitácora. Si un comentario más general sobre Moretti y las reacciones que suscita, conviene repasar lo que señala John Sunyer en el FT. Más corta, no tan profunda y con mayores perplejidades es la de Valerie Sanders para THE, que es la que reproducimos:

¿Por qué era victoriana?”, se pregunta Franco Moretti a mitad de esta investigación sobre el protagonismo burgués del Ochocientos en la literatura británica y europea. No es que entonces nos lo diga -la pregunta desaparece, abatida por una suerte de In Memoriam- pero por supuesto es difícil imaginar al burgués sin lo victoriano. Pensamos en la clase tal y como aparece en la ficción y evocamos la seria, práctica y esforzada clase media, adaptada a la sólida prosa como lo estaba a sus fábricas y sus contadurías. El propósito de Moretti, en este breve y epigramático estudio de una clase que se sienta torpemente en la estructura de poder a la que supuestamente influye, es examinar a los burgueses “refractados a través del prisma de la literatura”. Su argumento, a la postre, es que tras la industrialización la clase se bifurca en dos tipos ideales, “el buen Bürger” y el “destructor creativo”, irreconciliables en sus valores: “la contradicción intraburguesa”, como lo llama Moretti, que es donde, con Ibsen, concluye su estudio.

Por supuesto, como confirma Moretti, la palabra “burgués” no es que esté entre las favoritas de los británicos, que prefieren el término “clase media”. Reforzado con referencias a los críticos culturales, de Max Weber a Georg Lukács, su estudio oscila libremente sobre la literatura francesa, española, alemana y noruega, como cabría esperar de un aclamado crítico por su trabajo previo sobre la Bildungsroman europea, otro término no-inglés que no se ajusta exactamente a lo que encontramos en la prosaica novela victoriana. Aquí su investigación viene nutrida por datos cuantitativos sobre la frecuencia de uso de palabras recuperadas por el Stanford Literary Lab, que a su vez impulsa la estructura y la metodología de su estudio ya que se centra en las palabras clave asociadas a la burguesía como clase. Estas son “práctico”, “eficiencia”, “confort”, “serio”, “influencia” y “formal”: una letanía de valor imperturbable sobre la que Moretti reflexiona a través de una distintiva técnica crítica que le es propia, obligando al lector a detenerse y a pensar en la última frase que acaba de emplear. De ahí, su costumbre de detenerse ante afirmaciones epigramáticas como “Más allá del horizonte”, “Fortuna, racionalizada”, “El estilo de lo práctico”, “Una vida en el mundo” e incluso, a veces, en una sola palabra: “Confort” .

Este hábito estilístico es una característica tan dominante en el libro que vale la pena detenerse por un momento (como el propio Moretti hace tan a menudo) en la pregunta de por qué le da tanta importancia. Como herramienta de investigación, nos hace avanzar gradualmente a través de su tesis. Cada frase funciona como una parada en la que autor y lector se detienen para absorber la resonancia de palabras y frases concretas, que resbalan sobre la lengua, por así decirlo, para disfrutar de todo su sabor. La mera palabra “confort” es un ejemplo tan bueno como cualquier otra: una palabra que Moretti recupera al final del libro para describir la modesta e inofensiva aspiración del profesional burguesa, por “placer, como simple bienestar”. No salirse de los caminos marcados para el hombre sólido de la clase media (y se trata principalmente de hombres de lo que Moretti habla), mientras ingiere constantemente el Self-Help de Samuel Smiles y el John Halifax, Gentleman de Dinah Craik Mulock como sus guías para vivir. El estilo de lo práctico, como Moretti afirma en relación a Robinson Crusoe, es avanzar prosaicamente, un paso a la vez. Así es como sobrevive Crusoe en su isla, y la razón por la que tantos novelistas victorianos nos dicen más de lo que necesitamos saber, incluso de los objetos domésticos más cotidianos y de las aspiraciones sociales más humildes.

Gran parte del placer intelectual que obtenemos de los análisis de Robinson Crusoe y Middlemarch de Moretti deriva de esta práctica de concretar la esencia de la prosa burguesa esforzándose por ir más allá de la particularidad, por su amor a la descripción y los “rellenos”, donde no ocurre gran cosa, pero leemos sobre ello de todos modos. El resultado, dice Moretti, es a menudo más vago que preciso, o precisión con más significado; adjetivos que vagan de lo físico a lo ético, como con palabras tales como “fuerte” y “oscuro”, que denotan un cambio en el universo moral de la clase media. La novela victoriana está llena de personas locuaces y dignas, aunque el Stanford Literary Lab de Moretti demuestre que los victorianos no fueran tan aficcionados a los adjetivos como otros en el siglo XIX: es más la forma en que ellos los utilizaron lo que cambió -”No descripción, sino evaluación”, por citar otra de las frases gnómicas de Moretti. Una y otra vez en este libro, la idoneidad de un resumen o giro expresivo inteligente comprimen horas de investigación compleja en una verdad crítica concisa y memorable.

La lectura atenta (close reading) de Moretti es especialmente satisfactoria en su discusión sobre Robinson Crusoe, esa temprana expresión de compromiso burgués con el trabajo duro. ¿Por qué, se pregunta Moretti, trabaja tan duro Crusoe? Sin que nadie lo observara, y sin ningún incentivo real para hacer algo más que conseguir la mera supervivencia, Crusoe se afana como si trabajara para el más rígido de los capataces. Nada para él es un fin en sí mismo, sino un medio para una ulterior ganancia, un logro que permite otros, al igual que algo se convierte en una herramienta para avanzar un poco más hacia unas mayores comodidad y estabilidad. “Confort”, como diría Moretti, deteniéndose de nuevo para hacernos saborear todas las ramificaciones de una palabra que utilizamos normalmente sin pensar. ¿Qué puede significar confort en un mundo como el de Crusoe, donde disfrutar de la vida diaria podría ser en el mejor de los casos un orgullo fugaz de pequeños logros? Unas páginas más adelante, Moretti emerge con otro descubrimiento gradual: “Confort, entendido como necesidades cotidianas hechas agradables” -o, para el burgués en el hogar, la satisfacción de inspeccionar sus mesas y sillas y sentirse satisfecho.

Cuando lleguamos a Ibsen, las mesas y sillas se agolpan sobre sus frustrados protagonistas burgueses y los llevan al límite. Como dice Moretti, el reinado del padre burgués es relativamente breve, poco más que una generación antes del levantamiento de los niños resentidos, como el nuy joven Gradgrinds en Tiempos difíciles de Dickens, exigiendo pan y circo en vez de la definición que un manual da de un caballo. La teoría de Moretti sobre Ibsen es que sus héroes problemáticos caen en una “zona gris” de “competencia intra-burguesa”, donde prevalece la falta de honradez en el mundo de las dudosas reclamaciones sobre seguros, cheques falsificados, contaminación del agua, medias verdades y turbias maniobras financieras. Siendo económico con la verdad, las maquinaciones bancarias evitan infringir la ley: gran parte de eso suena familiar en nuestros propios tiempos, lo que tal vez provoque el pensamiento implícito al final de este breve pero intenso estudio: ¿Qué hicieron los burgueses por nosotros? ¿Deberíamos estar avergonzados por esta fase prosaica de nuestra historia colectiva, o debemos sentirnos orgullosos de su herencia básicamente decente?

Moretti responde a esta pregunta invocando una palabra clave: “honestidad”. Los burgueses prudentes pueden haber sido derrocados por el destructor poético agresivo, pero en el camino se contruyó la cultura europea, confrontándose a los métodos que empleó para obtener sus leves satisfacciones. El burgués hace de su clase cualquier cosa, menos aburrida: inteligentemente quita de su contaduría paredes, cadenas de reloj y chalecos para revelar una fase de la historia de la clase media que era por lo menos tan ansiosa y auto-escrutadora como sus detractores esnob puedan desear.

>> extraído de: http://clionauta.hypotheses.org/12216

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

APHU

18 de Julio 1825 apto.401 / Telefax 2401 4774 / HORARIOS: Miércoles y Viernes de 10.00 a 18.00 Hs. Skype: APHU.Uruguay

Asóciate a la APHU

Novedades por Whatsapp

Ingrese su correo electrónico para recibir las novedades de la APHU por email

Publica en la Revista

AHORA PUEDES PUBLICAR EN LA REVISTA DE LA ASOCIACIÓN

Ofrecemos a nuestros colegas (ya sean nacionales o extranjeros) la posibilidad de publicar artículos de investigación en nuestra REVISTA, la que cuenta con ISBN. Estos trabajos son revisados, previa publicación, por un comité de lectura compuesto por excelentes académicos del país. Por mas info click aquí

A %d blogueros les gusta esto: